Marcas de agua: de la revolución a la paranoia.

Marcas de agua: de la revolución a la paranoia.

Tiempo atrás muchos grupos revolucionarios usaban la tinta limón como método de seguridad en su comunicación. El zumo de limón en lugar de tinta permitía escribir sobre papel sin ser percibido a primera vista en caso de ser interceptado. Y, una vez llegada la correspondencia a su destino, el sutil acercamiento al fuego hacía aparecer poco a poco el mensaje oculto.
Luego fueron los bancos los que implementaron un sello de agua en los billetes, lo que dificultaba la falsificación de la moneda.
Luego en los títulos de propiedad y otros documentos.

Ahora, en la era digital de la fotografía, son los fotógrafos (por suerte solo algunos!) los que impregnan de marcas de agua sus fotografías colgadas en la red. A veces uno no sabe si la creatividad del autor se basa en algo que se divisa detrás de un nombre propio repetido a lo largo y ancho de la foto, o si está en esa trama superpuesta a las imágenes que apenas dejan distinguir lo que supuestamente el autor quiere comunicar. Pero qué se puede comunicar si apenas se distingue el contenido? quizás lo mas importante que el fotógrafo quiera comunicar es la restricción de uso de la misma.  Por qué? porque-yo-vivo-de-esto-y-me-pueden-robar-la-foto-y-si-la-quieren-usar-que-la-paguen.

Este miedo me remite al desconocimiento que existe hacia otras licencias alternativas al Copyright, como por ejemplo las Creative Commons, ya que las justificaciones de uso del Copyright restrictivo es el mismo: porque-yo-vivo-de-esto-y-me-pueden-robar-la-foto-y-si-la-quieren-usar-que-la-paguen.

En ambos casos me parece una razón poco fundada.
Acaso una fotografía publicada en una revista o un libro no puede ser escaneada o reproducida para ser subida a la red o tal vez reutilizada o plagiada en otro medio de comunicación, o para dar un taller? Quisiera saber si antes de la era internet alguien pagó los derechos de las fotos de Ansel Adams o Cartier Bresson para dar clases o un seminario citando al autor? Claro que los usos son completamente diferentes, no es lo mismo que un medio comercial use una foto sin autorización del autor, a que un blogger la utilice para ilustrar o reflexionar sobre algún tema, o que un profesor hable de la historia de la fotografía. Pero en estos tres casos, sin distinción, bajo la fórmula Copyright están ROBANDO o VIOLANDO el derecho de autor.
No estoy de acuerdo en que los profesores que me enseñaron sobre los grandes maestros de la fotografía hayan sido unos ladrones, ni tampoco que aquel chaval que subió una foto mía de Chiapas  y escribió un poema inspirada en ella en su blog sea un delincuente.

Por esta razón yo creo que para descriminalizar ciertos usos sin dejar de proteger nuestra manera de sostenibilidad existen diferentes licencias Creative Commons, que podemos adecuar a nuestras necesidades.
Yo suelo usar la Share-Aliked (autor-no comercial-modificacion-compartir igual), dependiendo del tipo de proyecto elijo una u otra, no me caso con ninguna.
Esta licencia, permite el uso y modificación de la obra, sin fines comerciales siempre citando al autor y utilizando la misma licencia del original, permitiendo que esta obra derivada sea puesta al común y pueda seguir siendo modificada una y otra vez.  Es así como algunas veces tus fotos se convierten en poesía y otras en vectores de un diseño gráfico. Por lo pronto, me he llevado mas gratas que ingratas sorpresas.

Con respecto a la paranoia del ROBO. Creo que las posibilidades son proporcionales a las anteriormente sufridas al uso de internet. Quizás aumenten proporcionalmente al flujo de la información, pero ese flujo también favorece a que se descubra el mal uso de la imagen y se pueda actuar en consecuencia. El Copyright no es una barrera antirrobo, al igual que el.

Creative Commons. El uso indebido siempre existirá y quedará en uno perseguirlo o no. Pero CC permite democratizar la elección del autor y del usuario, cosa que el Copyright condena tajantemente.

Por eso creo que las marcas de agua en nuestras fotos deben estar inspiradas mas en la tinta limón que en las marcas de los billetes. Nuestra tinta limón deben ser los tags (etiquetas) y metadatos que faciliten la búsqueda de las imágenes en la red y que ayuden a fluir libremente la información llegando a quien tenga que llegar, sin que monopolios como la VEGAP o la SGAE interfieran en el camino.

Por cierto, os habéis descargado el último disco de Ojos de Brujo? dicen que está muy bueno .
🙂

2 Responses to “Marcas de agua: de la revolución a la paranoia.”

  1. paula rey dice:

    Gracias Oriana por este post tan interesante como necesario en el mundo de la fotografía y las artes visuales. Personalmente me cuesta creer que en un ámbito de creación y fomento a las artes y por tanto a la reflexión global, se ignore y hasta se condene el uso de alternativas al copyright, como las licencias libres o copyleft.

    Simpre que mantego conversaciones al respecto con fotógrafos todos me replican: ya, pero de qué vivo entonces?
    y mi respuesta es siempre la misma: de lo mismo que ahora…

    El malentendido, desde mi punto de vista, es pensar que con el copyright puedes llegar a controlar tu obra, y que con el copyleft no. En cuanto a control y seguimiento de tu obra, tienes las mismas (des)ventajas con ambas figuras legales, con la diferencia que con una licencia libre tu otorgas libertades a los usuarios, promueves una mayor difusión de tu trabajo y haces el conocimiento más sostenible.

    Desde mi experiencia, comprobé que venderás igual con o sin copyleft, protegerás igual con o sin copyleft, solo que si lo usas estas manifestando que crees en el otro. ya sea usuario, aficionado, productor, creador, editor, etc.

    Quizá el problema radica en seguir aplicando viejas fórmulas a nuevos medios, condenándonos de ladrones a los usuarios y creadores, cuando lo que no se ajusta a la realidad tecnológica es la industria.

    En fin, que role el conocimiento!!! – y la sensatez –
    Salud!

  2. Rafa Sanchis dice:

    Muy interesante, coincido con tu opinión y además pienso que el copyright esta muerto, que no tiene ninguna opción de supervivencia en un medio como internet donde el control es imposible y la libre difusión inevitable. Simplemente hay que aprender a aprovecharse de ella y convertirla en algo positivo.Opino que quienes se dedican a esconder sus fotos tras las marcas de agua no han entendido nada.


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