Memoria detonada

Memoria detonada

Mis viajes a mi tierra natal, Argentina, siempre activan alguna parte adormilada de mi memoria.
Pero esta vez no fue abrir un cajón y encontrar el diario íntimo de mi adolescencia o las cartas de mi primer novio. Este viaje fue como una bomba de tiempo que atravesó mi vida personal, profesional y social en todos los aspectos.
El 24 de noviembre pasado empezaron los juicios a ex militares y policías ejecutores del terrorismo de estado en Argentina entre 1976-1983. Presencié algunas de las sesiones a los directamente vinculados a los centros de detención clandestinos y tortura conocidos como Garage Olimpo y Club Atlético.
A demás, tuve la oportunidad de fotografiar a los imputados antes de que comenzara la audiencia. Algunos amigos de la asociación H.I.J.O.S. se pusieron en contacto para pedir la asistencia de fotógrafos afines, ya que los grandes medios de comunicación nacionales apenas mencionan este echo histórico en sus páginas.

Miércoles en la mañana, muy temprano, sin tomar café, entré a la audiencia del Tribunal Oral Federal 2, en Buenos Aires junto a mi amigo Nico, de la Cooperativa de fotógrafos Sub. Él tampoco había tomado nada. Así que nuestro desayuno fue un tanto agridulce.

Delante de nuestras cámaras, hombres de edad madura, sentados uno junto a otro al espera de ser juzgados. Sin lugar a dudas te los podrías cruzar en la panadería de la esquina sin saber o ni siquiera intuir que fueron parte activa de un genocidio. En su mayoría eran caras desconocidas, de esas que se salvaron con las leyes de Obediencia Debida y Punto final. De fondo, detrás de un vidrio, los espectadores, la mayoría militantes de derechos humanos y familiares de los testigos. Más arriba, queriendo pasar desapercibido, un crucifijo.

Sentimientos contradictorios. Aunque los roles estuvieran invertidos, y nosotros en línea empuñando una cámara y no un arma, se filtraban en mi memoria los relatos de los fusilamientos o de sus simulacros que ellos solían practicar y mi cuerpo se estremecía.
Pero verdaderamente se estremeció, y esta vez no con el velo del miedo, al escuchar el testimonio de Delia, de una testigo superviviente quien fuera secuestrada y torturada junto a su marido, que aún sigue desaparecido.

La fotografía está asociada directamente con la memoria. Fue y es usada por las Madres y abuelas de Plaza de Mayo para darle un rostro a la palabra desaparecido. Hoy, los H.I.J.O.S. nos piden que enseñemos con nuestra fotografía la cara de esos genocidas que se están juzgando, como una especie de escrache, para dar a conocer las caras de esos que puedes cruzarte en el mercado y no saber que son parte de la amarga historia de terror que estremeció en los 70’s el territorio latinoamericano.

Aquí los denunciamos:


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Más información de estos genocidas:
La nomina completa de imputados es: Samuel Miara, Julio Héctor Simón, Raúl Guglielminetti, Raúl González, Eufemio Jorge Uballes, Eduardo Emilio Kalinec, Roberto Antonio Rosa, Juan Carlos Falcón, Luis Juan Donocik y Oscar Augusto Isidoro Rolón, Guillermo Víctor Cardozo, Eugenio Pereyra Apestegui, Juan Carlos Avena, Ricardo Taddei, Enrique José Del Pino, Carlos Alberto Tepedino y Alberto Gómez Arenas.

3 Responses to “Memoria detonada”

  1. jordi dice:

    És amb aquests treballs que la fotografia significa quelcom rellevant i no un mer espectacle.

  2. Celeste dice:

    Qué bien poder ver finalmente las caras de los responsables de semejante barbarie. Momento histórico. ¡Muy buen trabajo, Ori!


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