
Vuelta al ruedo
Cámara, carretes, fotómetro de mano. Tren. Vuelta al ruedo.
No ha sido fácil, los primeros dos años de crianza empalmaron con los dos siguientes de pandemia. Regresar a mis proyectos me reconforta pero me encuentro nerviosa ante los reencuentros, y no solo a los que se refiere a las personas, sino también el reencuentro con la fotografía y con un proyecto tan querido.
Viajé a Holanda hace dos semanas para retomar el proyecto “Familiarizarse”. Al encontrarme con las protagonistas 10 y 20 años más tarde me devolvieron una imagen de mi misma que no es la misma que cuando comencé “Madres Lesbianas” en el año 1999, pero nos reconocimos en el brillo de los ojos y en la confidencia de nuestras conversaciones. El tiempo ha pasado y curiosamente nos ha acercado mucho más.Ahora también soy madre y como muchas de ellas también me he separado. Mi trabajo cotidiano consiste en entender la familia donde el amor y el respeto sean el elemento que nos sostenga y nos una más allá de no vivir todxs bajo el mismo techo. Siempre lo supe, la familia no es una estructura rígida, es dinámica, orgánica y este proyecto me ha ido enseñando ese camino en su transformación constante, en su diversidad, mostrándome triunfos y derrotas.
En los reencuentros noto que el tiempo capturado en las fotografías de antaño ha permeado en nuestra realidad actual. Esas capturas han sellado un vínculo, una especie de pacto secreto donde crece una complicidad que nos acerca más allá de la distancia físico temporal.
La palabra “captura” para referirse a una toma fotográfica me parece especialmente relevante en este momento. Nos sitúa como testigos de la propia existencia y convalida el cambio en un tiempo presente que también será capturado para poder seguir cambiando. Estas capturas no nos encierran ni limitan, al contrario, nos ofrecen la posibilidad de cambiar sin aferrarnos a lo que fuimos. Mirar atrás nos ayuda a seguir adelante.Ahora, en el tren rumbo a Valencia donde me encontraré con Begoña, su hija y su nieta, pienso en todas las cosas que me ha enseñado este proyecto, y una de ellas es que la vida es bella y frágil como una burbuja de jabón. Disfrutarla y cuidarla es tarea de todxs.